Manifiesto

Desde el corazón de la selva,

CREEMOS :

 Que la tierra está viva.

Que es urgente sanar individualmente, colectivamente y en nuestra interacción con la Tierra.

Que todos los seres tienen el derecho natural e inherente al sustento.

Que la vida y los elementos que la sostienen no son una mercancía. Porque nadie es dueño de la vida ni tiene derecho a explotarla para la satisfacción egocentrista.

Que por el bien de todos tenemos que dejar de producir y consumir basura.

Que defecar en agua es un crimen ecológico.

Que la humanidad está en deuda con los pueblos originarios del mundo, guardianes del conocimiento y prácticas que han creado y sostenido a la civilización. Por lo que  es crucial conservar la sabiduría de nuestros ancestros.

Que la diversidad biológica y cultural es la fuente de la abundancia. Por eso, la libertad de ser y expresar es la clave para producir riqueza.

Que la libre determinación de los pueblos indígenas de México y el mundo es una causa justa y necesaria para restablecer el equilibrio.

Que es un deber generacional proteger y reproducir las semillas nativas libres de agroquímicos.

Que trabajar al aire libre y poner las manos en la tierra es sanador y todos los jóvenes y niños deben tener la oportunidad de redescubrir la capacidad formativa de cultivar.

Que las campesinas y campesinos del mundo merecen la gratitud de la especie por haber cuidado y cultivado la tierra con esfuerzo y sabiduría para alimentarnos hasta el día de hoy.

Que debemos frenar, en nuestra vida cotidiana, la reproducción de la violencia y la guerra de poder, yugo de la humanidad.

Que debemos RESISTIR al consumismo que consume la consciencia. Y mejor, consumir conscientes de la huella que dejamos.

Que trabajar la tierra es medicina.

Que la transformación empieza con un cambio de perspectiva.

Que la mayor satisfacción es ayudar a los demás.

Que el trabajo colaborativo es capaz de transformar y encontrar soluciones a cualquier reto.

Que aprovechando el fenómeno de la interconectividad, debemos globalizar la compasión, la justicia y la sostenibilidad.

Que cada ser tiene un don para servir al propósito del beneficio común.

Que la educación, aprendizaje autónomo, es un acto de amor y un proceso de autoconocimiento para construir paz desde el respeto propio y el diálogo con la diversidad.

Que la política verdadera la hacemos todos cuando nos hacemos responsables con el otro, de lo que nos pasa a todos.

Que la injusticia y la miseria humana se combaten con el corazón despierto, palabra verdadera y acción correcta.

Que podemos vivir y dejar vivir, teniendo un mundo en paz y armonía, porque vivir creyendo que no es posible, no es vida.

ESTE MANIFIESTO ESTÁ EN CONSTANTE CONSTRUCCIÓN COLECTIVA,

BIENVENID@ A  COLABORAR!


 

From the heart of the forest…

We believe:

That the earth is alive.

That cleansing our interaction with the earth, both individually and collectively, is urgent.

That all beings have the natural and inherent right to sustenance.

That life, and the elements that support it, are not a business – nobody is the owner of life, not has the right to exploit it in order to satisfy their ego.

For the good of others, we must stop producing and consuming trash.

That contaminating water is an ecological crime.

That humanity is in debt to indigenous communities around the world, who have acted as guardians of knowledge and practices which have sustained civilization. For this reason it is crucial to preserve the knowledge of our ancestors.

That biological and cultural diversity are sources of abundance – for this reason, having the liberty to be and to express oneself is the key to producing this richness.

That the free determination of the indigenous communities of Mexico and around the world is a just cause, and is necessary in order to re-establish a balance.

That every generation has the responsibility to protect and reproduce native seeds free of agrochemicals.

That to work outdoors and by putting your hands in the earth is cleansing, and that all young people should have the ability to rediscover their capacity of cultivating this relationship with the earth.

That the agricultural workers of the world deserve our gratitude as a species for having cared for and cultivated the earth with great effort and wisdom in order for us to be able to feed ourselves today.

That we ought to confront, in our daily life, the reproduction of war and power struggles – the yoke of humanity.

That we ought to resist consumerism, and to bring consciousness to that which we do consume.

To work with the earth is a form of medicine.

That this transformation begins with a change of perspective.

That the best satisfaction is to help others.

That working collaboratively has the potential to help transform and find solutions to whatever issues that might arise.

That by taking advantage of the phenomenon of interconnectivity, we should globalize compassion, justice, and sustainability.

That every being has a gift that aids the common good.

That education – or self-directed learning – is an act of love and a process of getting to know oneself, and to construct peace through a dialogue between the individual and other diverse ways of thinking and being.

That real politics is what we all do when we take responsibility for each other, what happens to all of us.

May injustice and human misery be fought with awakened hearts, true words and right actions.

That we can live and let live in a world of peace and harmony, because to believe that this is not possible is no way of life at all.

{This manifesto is under constant collective revision. All are invited and welcome to collaborate!}